Ubicación, estado, planta, orientación, si tiene ascensor o terraza: todo eso ya lo sabes, y cualquiera lo tiene en cuenta. Lo que de verdad explica que dos valoraciones del mismo piso salgan distintas son estas tres cosas.
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1Comparables reales, no anuncios
Lo que importa es lo que se ha vendido, no lo que se pide. Un piso puede llevar meses anunciado a un precio que nadie paga: eso no es un dato, es un deseo. Por ejemplo: si en tu calle los pisos se anuncian a 3.500 €/m² pero las escrituras reales de los últimos meses rondan los 3.100 €/m², una tasación seria parte de esos 3.100 €, no del precio de anuncio.
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2Superficie útil, no construida
Dos pisos de "80 m² construidos" pueden tener superficies útiles muy distintas según cuánto ocupen paredes, escalera interior o zonas comunes prorrateadas. Un piso de 80 m² construidos con 68 m² útiles no vale lo mismo que otro de 80/76, y esa diferencia, multiplicada por el precio del m², son varios miles de euros que muchas veces ni el propio propietario sabe que tiene.
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3Los papeles que casi nadie mira al principio
Cédula de habitabilidad en vigor, ITE (inspección técnica del edificio) pasada o pendiente, si hay derramas aprobadas en la comunidad: todo esto puede tumbar una venta ya cerrada si aparece tarde, o forzar una rebaja de última hora que se podría haber evitado sabiéndolo desde el principio.
Estas tres cosas explican por qué a veces te dan dos cifras muy distintas para el mismo piso. Partir de datos reales (escrituras, superficie útil, papeles en regla) en vez de una estimación a ojo es la diferencia entre un precio que se sostiene y uno que se cae a mitad de negociación.
Ahora mismo valoramos pisos en Barcelona, su área metropolitana, Sabadell y Terrassa.