curiosidad

Del principal al ático: cómo el ascensor cambió cuál es el mejor piso

Publicado el 20 de octubre de 2026 · 2 min de lectura

Entras en un edificio antiguo, coges el ascensor y ves los botones: B, E, Pral., 1, 2… Para llegar al «primero» has subido tres plantas. No es un error: es la huella de cómo se vivía hace más de un siglo, y pasa en muchos edificios antiguos, de Barcelona a Madrid. El diccionario de la RAE lo recoge tal cual: el entresuelo es el «piso situado entre el bajo y el principal de una casa».

Antes, el mejor piso era el que tenía menos escaleras

En los edificios de vecinos del siglo XIX, el principal era la planta importante. En Barcelona, el propietario solía vivir en ella y alquilaba el resto. En Madrid, en la primera mitad del siglo XX, las familias acomodadas también solían vivir en el principal. Se notaba en el edificio: techos más altos, más decoración y, en las casas más burguesas, una tribuna.

Debajo quedaba el entresuelo, que se fue dedicando a usos que no eran vivienda. Y por encima, cuanto más se subía, menos decoración tenía la fachada. Sin ascensor, cada planta de más eran escaleras de más.

Luego llegó el ascensor

Con el ascensor y el hormigón armado, los edificios crecieron en altura y todo cambió. La planta más deseada dejó de ser el principal y pasó a ser el ático: menos ruido, más luz y, a menudo, una terraza propia. El piso de arriba del todo pasó a ser el más buscado.

¿Y hoy?

La planta sigue contando cuando se valora un piso, igual que si el edificio tiene ascensor. Lo que ha cambiado es cuál se considera la mejor.

La planta es uno de los detalles que cuentan en el precio de un piso.

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